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Instrancitte

Lapso Nostalgico Acumulado

"Ph. Clarisa Pergolini


Ph. Micaela Miño


Puro Presente . por Gastón Molayoli

En el fondo no se trata de la técnica sino del pulso. La vitalidad no siempre se filtra en las manifestaciones artísticas, especialmente en un mundo de máquinas pensantes, pero cuando aparece, las hace sentir cercanas, auténticas e imposibles de ignorar.

Intrancitté es una apuesta extraña, fundamentalmente porque no se puede encuadrar con facilidad en un género específico. Quizás lo más conveniente sea pensar en la puesta en escena de un diálogo entre las imágenes y la música. Aunque sería otro error pensar que se trata de un mero acompañamiento. Intrancitté no es una puesta visual acompañada de una banda sonora, ni un concierto que se apoya en imágenes de fondo. Los dos registros, las imágenes gestadas por Guillermo Mena y el ambiente sonoro llevado adelante con delicadeza por Renata Bonamici, hacen oscilar la atención del espectador pero sin caer en un clima de competencia perceptiva.

Lo más interesante es que ese vaivén está construido a partir de recursos mínimos que dejan espacios en blanco y silencios encubiertos. Renata Bonamici, bajo una luz cenital, se apoya detrás de su violoncello para ejecutar una serie de climas que van creciendo a medida de que pasan los minutos. Frente a su notebook, Guillermo Mena dispara las imágenes con esa insistencia que tiene el video en vivo de transformar un fragmento pasajero en una imagen asentada a través de una serie de repeticiones. Con ese loop de fondo, que obliga al espectador a mirar siempre más de una vez para que el plano elegido se grabe en la atmósfera, Mena toma pinceles y dibuja sobre rectángulos blancos, por encima de las imágenes proyectadas. Bonamici propone una base sonora también a partir de ciertos loops y sostiene una tensión creciente en cada uno de los dos movimientos que componen la puesta. Todos los recursos se despliegan sin caer en el exceso, desde los dibujos que se forman a partir de una serie de trazos sobre una tablet, hasta la inclusión de la voz como un instrumento más, lejos de las palabras.

La puesta subraya el carácter efímero de todas las artes escénicas, con pistas que se superponen y luego desaparecen, o imágenes que se construyen sobre restos de otras. Renata Bonamici y Guillermo Mena, juntos en un espacio y partiendo de dos registros distintos, instalan primero y sostienen después, un clima oscuro que no se parece a ningún otro.